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Enviar fotos a la familia en orden cronológico

Para quien no estuvo ahí, el orden es la historia. PicOrder hace que llegue intacta.

Respuesta corta

Cuando compartes fotos con alguien de la familia que no estuvo ahí, el orden es la historia, y las apps de mensajería no respetan el orden en que las tocaste.

Usa PicOrder. Pone un número pequeño en cada foto antes de enviarla, para que una primera semana de clases se lea de lunes a viernes, haga lo que haga el chat con ella. Gratis, en tu teléfono, sin subir nada. Lo creamos pensando en quien está del otro lado. Pruébalo gratis en tu navegador →

Treinta fotos para la familia, empezando por el viernes

En tu familia hay alguien que vive a dos husos horarios de distancia y lleva meses preguntando por la primera semana de clases.

Así que la documentas como se debe. El uniforme, preparado sobre la cama la noche anterior. El uniforme puesto, un poco grande. El camino a la escuela el lunes. La reja de la entrada. La puerta del aula. La cara a la salida. El martes, el libro de lectura que trajo a casa. El miércoles, un dibujo de la familia en el que tienes el pelo verde. El jueves, una rodilla raspada y una calcomanía por ser valiente. El viernes, el diploma, y a las cuatro de la tarde dormido en el auto.

Treinta fotos, tocadas en el orden en que pasaron las cosas. Las envías el viernes por la noche con un “¡¡Primera semana!!”.

El sábado por la mañana suena el teléfono. Le encantaron. Tiene una pregunta: “¿Por qué se ve tan cansado en la primera? ¿No estaba durmiendo bien?”.

La primera foto del chat es la del viernes por la tarde, dormido en el auto. El uniforme sobre la cama aparece en el puesto veintitrés. La rodilla raspada va antes que el camino a la escuela. Alguien que siguió cada una de esas fotos con toda su atención leyó la semana al revés y de lado, y sacó de ahí una historia que no es la que enviaste.

Por qué el orden no viaja con las fotos

El orden en que tocas las fotos no forma parte de las fotos. Es una lista que guarda la app en la que estabas, y cuando el lote pasa a WhatsApp, a Mensajes o al correo, esa lista casi siempre se pierde. Lo que llega se ordena con otro criterio, a menudo la hora en que se tomó cada foto. Con una semana de fotos tomadas a ratos eso debería funcionar, y aun así no funciona, porque también mandaste dos fotos que tomaste el martes del libro de lectura del lunes.

No es tu teléfono. Tampoco es el suyo. Es un hueco entre las apps, y lleva años ahí. Todo el porqué está en la guía completa. Esta guía trata de la solución.

Para quien no estuvo, el orden es la historia

Esto es lo que hace distintas a las fotos familiares de casi cualquier otro lote: quien las recibe no estuvo ahí. No puede reconstruir el orden de memoria, porque no tiene ningún recuerdo de lo que pasó. Cada pedacito de historia que le llega, le llega por la secuencia.

Así que, cuando la secuencia se rompe, la historia se rompe.

Por qué creamos PicOrder

PicOrder nació de una tarea que llegó desordenada, y se convirtió en otra cosa en cuanto vimos a quién ayudaba más.

A los familiares mayores. Ordenar treinta miniaturas en un chat cuesta a cualquier edad; para alguien a quien el teléfono se le hace complicado, es imposible, y no va a preguntar. Pero un número pequeño en la esquina inferior de cada foto (1, 2, 3) lo puede seguir cualquiera. No hace falta una app del otro lado, ni una cuenta, ni explicaciones. Solo hace falta saber contar, y eso lo saben hacer desde mucho antes que tú.

Por eso el número está donde está, y tiene el tamaño que tiene. Lo creamos pensando en quien está del otro lado.

Enviar una semana que se lea como una semana

PicOrder estampa un número pequeño en la esquina de cada foto, en el orden que tú eliges. El 1 en el uniforme sobre la cama. El 2 en el uniforme puesto. El 9 en la puerta del aula. El 30 en la sillita del auto. La otra persona abre el chat, ve los números y lee de lunes a viernes, sin importar cómo hayan llegado las fotos. Cuando las guarde en su teléfono (y las va a guardar todas), la semana se seguirá leyendo en orden un año después.

  1. Abre PicOrder y elige las fotos.
  2. Arrástralas al orden en que pasó la semana.
  3. Compártelas en el chat.

Funciona en tu teléfono, no se sube nada y, para un lote normal, es gratis. Treinta fotos de una primera semana superan el límite gratuito; Pro lo quita.

Pequeños detalles que ayudan

  • Manda un mensaje junto con las fotos. “30 fotos, numeradas: empieza por la 1”. Los abuelos siguen instrucciones de maravilla cuando hay instrucciones.
  • Numera todo el acontecimiento, no cada día. Una sola secuencia para la semana, y así el viernes va del 26 al 30 y no otra vez del 1 al 5.
  • Aleja el número de las caras. La esquina inferior derecha es la opción predeterminada, y suele ser la menos interesante en la foto de un niño.
  • Los números valen la pena para el álbum. Impresas, en una carpeta compartida o vistas dentro de diez años, las fotos siguen llevando la secuencia.

Sábado

Vuelve a enviar la semana, numerada. El domingo suena el teléfono; esta vez la leyó en orden, y la única pregunta es si de verdad tienes el pelo verde.

Preguntas frecuentes

¿Por qué mis fotos llegan desordenadas cuando se las envío a mi familia?

Porque el orden en que las tocaste no se guarda en las fotos. La app de mensajería las acomoda a su manera, a menudo por la hora en que se tomó cada una, y una semana de fotos tomadas a ratos casi nunca queda bien alineada.

¿Puedo enviarlas en un álbum compartido?

Puedes, y a algunas familias les funciona. Pero la otra persona necesita la misma app y una cuenta, y el orden de un álbum compartido muchas veces solo lo ves tú, no ella. Las fotos numeradas funcionan en cualquier chat y en cualquier teléfono.

¿El número no distrae en la foto de un niño?

Es pequeño, va en una esquina y en un color que se distingue sobre la imagen. Casi todo el mundo deja de notarlo a la segunda foto, y ahí está cuando lo buscan.

¿El orden se mantiene cuando guardan las fotos?

Sí. Para eso está. El número es parte de la imagen, así que sigue ahí en su galería, en un álbum impreso y en una carpeta compartida años después.